jueves, 10 de febrero de 2011

Bahía de Todos los Santos - Guía de calles y misterios - Jorge Amado

REVOLUCIONES

¡Inquieta ciudad revolucionaria! Aquí, los poetas hicieron de sus versos armas de combate y de rebelión. De Gregorio de Matos a Castro Alves, de Junqueira Freiré a Jacinta Passos y a Capinam. Los tribunos pregonaron las anchas ideas, de aquí salió Ruy Barbosa. Vive en los muelles la memoria del huelguista Joáo de Adáo. Aquí nació Carlos Marighela.
Gobernaba todavía Duarte da Costa, segundo gobernador general, y ya los indios, reducidos a la condición de esclavos por los recién llegados portugueses, se habían sublevado. En las inmediaciones de la joven ciu­dad la vida se volvió imposible. El hijo del gobernador, Alvaro da Costa, al mando de tropas bien armadas, venció en el combate de Pirajá; los indios escaparon hacia las orillas del río Vermelho. Allí siguieron lu­chando hasta el decisivo combate de Itapuá, donde los silvícolas fueron obligados a rendirse. Al hijo del gobernador le dieron las tierras de los indios revoltosos, además de los honores que le confirió la Corte. Las indias quedaron para los bien equipados soldados portugueses.
Después, los negros llegados del África sustituyeron a los indios en la esclavitud. Todavía hay cretinos tan pretenciosos que dicen que la abolición se debió a la bondad de la casa reinante del Brasil, al supuesto buen corazón de Don Pedro II y de la Princesa Isabel, su hija. Eso es desconocer no sólo las condiciones económicas del Brasil de entonces, sino ocultar, criminalmente, la larga batalla que los negros sostuvieron por su libertad. Fueron muchos los levantamientos de negros en todo el Brasil. En las senzalas brasileñas no llevaban una vida tan dulce como nos quieren hacer creer ciertos historiadores interesados en presentar a los señores de esclavos como a santos con aureola. Los negros se batie­ron muchas veces por su libertad. ¿Cómo olvidar la epopeya inmortal de Palmares?
En Bahía se sucedieron los levantamientos de negros. Las crónicas de la época están llenas de noticias ¡guales a ésta, de un cronista conoce­dor de los movimientos libertarios: "El 4 de enero de 1809, un día miércoles, se levantaron los Negros Africanos en esta ciudad, de lo cual se tuvo noticia el día jueves por los grandes estragos que iban haciendo por los Caminos de Bolada, quemando cuantas casas encontraban en dichos caminos, siendo el número de los mencionados Negros, más de trescientos, según las listas de las faltas que dieron los Señores, de ¡os dichos Negros, y luego al día siguiente fueron puestos presos 30, ade­más de los heridos por la gran resistencia que hicieron y de la misma forma en los otros días siendo muchos presos; y también hicieron el mismo levantamiento en Nasareth das Farinhas donde también hubo muchas muertes. Caso extraordinario que luego el Señor Conde, Gober­nador de esta ciudad, dio orden que matasen a todos cuantos no se quisieran entregar, siendo castigados los que no eran cabecillas a co­rrer por las calles tanto hembras como machos en el servicio de despejar la plaza de los puestos de comidas de S. Bento donde después estuvo la casa de la ópera."
Todavía no había pasado un año y ya los negros se levantaban otra vez, en febrero de 1810. Ciento cincuenta azotes recibió cada uno de los revoltosos, exceptuando los cabecillas, cuyo triste fin pueden imaginar cual fue.
En 1826, un importante levantamiento de negros conmovió nueva­mente a Bahía. Duró varios días la encarnizada lucha entre los negros y la tropa y sólo después de ser apresado el jefe de los revoltosos, a quien habían dado el título de Rey de los Negros, la ciudad volvió a la calma habitual. El jefe negro fue hecho prisionero cuando ya no podía luchar, todo agujereado de balas. Ese levantamiento sucedió el 25 de agosto de 1826 y el 17 de diciembre del mismo año nuevamente los negros tomaron las armas robadas a los señores. El 11 de marzo de 1828, se produjo un nuevo levantamiento. Y así, heroicamente, tenazmente, luchaban los negros por su libertad.
En 1832 hubo una gran revuelta de los negros males. Negros con un nivel cultural muy superior al de los señores de esclavos; mahometanos, ligados a la madre patria, los males eran una fuerza y en 1832 se levan­taron contra su desgraciada condición de esclavos. Comandaba la re­vuelta el alufá Licutá y mil quinientos negros se pusieron a sus órdenes. La lucha fue una de las más sangrientas y la revuelta de los esclavos males terminó ahogada en sangre. Los señores de esclavos se vengaron de manera violenta, castigando bárbaramente a los negros revoltosos.
De toda esa agitación resultó la Sabinada que pretendía establecer la República de Bahía. Bajo el mando del Dr. Sabino Alvares da Rocha Vieira, la famosa revuelta bahiana fue precedida, en 1788, por un levan­tamiento de mulatos que pretendían la República Bahiense. Cuatro de esos conspiradores murieron en la horca, en la Praga da Piedade. Los demás fueron deportados a Angola.
Lo que caracteriza a la Sabinada es su carácter acentuadamente de­mocrático y popular. E! movimiento revolucionario bahiano tuvo el apo­yo de las masas pobres. Combatido por los latifundistas, por la aristocracia del azúcar, pues traía el germen de nuevas ideas sociales, fue, tal vez, el movimiento revolucionario de tendencia más avanzada de cuantos se produjeron en el Brasil de entonces.
En e! campo da Pólvora fue muerto de un disparo de arcabuz el padre Roma. El héroe de la Revolución Pernambucana había huido hacia Bahía y su sangre ilustre corrió en nuestro suelo, regó el suelo bahiano,
En Bahía se dieron las batallas decisivas de la Independencia. Cuan­do Pedro I en Sao Paulo, declaró al Brasil desligado de Portugal y se fue a dormir con la Marquesa de Santos, los bahianos tomaron las armas en la Capital y en el Recóncavo y materializaron la Independencia haciendo realidad el Grito de Ipiranga.
Un año después de Sla proclamación de la Independencia estaban los bahianos expulsando a los últimos soldados lusitanos que todavía trata­ban de mantener bajo el yugo de Portugal la tierra del Brasil. El 2 de julio de 1823, las tropas libertadoras entraron triunfantes en la ciudad de Bahía.

  


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